octubre 26, 2020

130 Cuentos de Navidad para niños gratis

130 Cuentos de Navidad para niños. Aprovechando las Fiestas Navideñas se propone este pequeño concurso. Para el título no vamos a salirnos del tópico. (8 archivos para descargar en formato pdf.




Las cartas de los Reyes Magos
Era una tarde fría de invierno, se podía ver la nieve por la ventana y los paseantes iban muy abrigados. Iris y Pedro vivían en una casa que era tan grande y lujosa como un palacio y además tenían unos jardines muy bonitos. Pepa y Juan tenían otro tipo de vida muy distinta, su casa era de madera y muy pequeña, no tenían ni agua caliente.

Iris, Pedro, Pepa y Juan eran muy amigos desde que eran muy pequeños y estaban escribiendo en el colegio la carta para los Reyes Magos. Iris pidió una muñeca con todos sus accesorios: ropa, carro, cuna, comida, perro, pañales…, además, una Nintendo, maletín de maquillaje y muchos regalos más. Pedro quería un coche teledirigido con su pista, una Tablet, una Wii y otros regalos.

Pepa y Juan escribieron que les gustaría que les trajeran ropa nueva, Pepa una camiseta y su hermano Juan unos pantalones. Al día siguiente todos fueron con mucha ilusión al buzón del pueblo para enviar las cartas.

Cuando los Reyes Magos leyeron las cartas se dieron cuenta que Iris y Pedro habían sido muy avariciosos y que sus amigos habían sido muy humildes. Pasaron los días, el 6 de Enero los Reyes Magos y los pajes salieron de Oriente hacia Villaloína, el pueblo de nuestros amigos, para empezar a repartir los regalos. A mitad de camino el camello de Gaspar se rompió una pata y casi no podía dar un paso. Entonces Melchor recogió los regalos de su compañero para encargarse de repartirlos. Cuando los dos Reyes llegaron a casa de Iris y Pedro les dejaron una nota que ponía: “Por ser tan avariciosos sólo os he traído lo que se han pedido Pepa y Juan”. Y siguieron repartiendo por el pueblo, en casa de Pepa y Juan dejaron otra nota que decía: “Os hemos traído los regalos de vuestros amigos porque sois muy generosos.”
A la mañana siguiente se enseñaron los regalos y Pedro y su hermana estaban muy enfadados en cambio Pepa y Juan estaban muy contentos.

Unos días más tarde todos juntos se dieron cuenta que ser avaricioso no es una buena forma de ser, hay que conformarse con lo que nos traigan los Reyes.

El reno de Papá Noel

En un frío y alejado lugar del Polo Norte llamado Laponia vivía una madre llamada Blanca con sus dos hijos Álvaro y Julia. Su padre se había ido muy lejos por motivos de trabajo y aquella Navidad no la iba a poder pasar con ellos. Por esa razón los niños estaban muy tristes. Quedaba una semana para Nochebuena cuando los niños salieron a buscar leña. De repente oyeron un ruido extraño. Vieron la silueta de lo que parecía un animal herido en el suelo. Se acercaron más y comprobaron que era un reno herido porque había pisado la trampa de un cazador.

Como llevaban una carretilla para llevar la leña, la vaciaron y entre los dos cogieron al reno y lo pusieron encima para llevarlo a casa y curarlo. Durante toda la semana lo estuvieron alimentando y curando la herida en el establo que tenían a un lado de la casa. El reno empezó a andar perfectamente y los niños le dieron un abrazo de alegría y se subieron a él. De repente el reno echó a volar. Entonces se dieron cuenta de que se trataba de uno de los renos de Papá Noel. Al cabo de un rato, pudieron ver a lo lejos algo que parecía una fábrica. El reno posó sus patas en el suelo y los niños llamaron a la puerta. Salió un pequeño elfo que al verles se puso a gritar:
– ¡Papá Noel, Papá Noel, el reno Gustavo está aquí y viene con unos niños! Papá Noel salió corriendo y le dio un fuerte abrazo al reno. Los niños le explicaron lo sucedido. En agradecimiento les dijo que si querían repartir con él los regalos esa noche, que era ya la de Nochebuena. Los niños se pusieron muy contentos y empezaron a saltar de alegría respondiendo:

– ¡Qué guay, una noche con Papá Noel repartiendo regalos!

Mientras iban volando en el colorido trineo por el cielo estrellado, Papá Noel les preguntó qué iban a querer ellos de regalo.

Los niños le contestaron con tristeza que lo que más les gustaría sería que su padre pudiera pasar la noche con ellos. Pero le explicaron que era imposible porque estaba muy lejos, casi al otro lado del mundo, y era imposible que llegara a tiempo para la cena.

Entonces Papá Noel les guiñó un ojo y les dijo:

– ¡En Navidad nada es imposible!

Cuando acabaron de repartir todos los regalos Papá Noel les dejó en su casa para que ayudaran a su madre a hacer la cena. Justo cuando iban a empezar a cenar alguien llamó a la puerta. Los dos intrigados fueron a ver quién era. Abrieron la puerta y allí estaba su padre.

Todos se abrazaron y lloraron de alegría porque Papá Noel les había concedido su regalo.

Regalos confundidos
Os voy a contar lo ocurrido una navidad.
Esta historia empieza el 24 de diciembre por la noche. Papa Noel se estaba empezando a preparar. Se había cepillado su larga barba blanca, y empezó a ponerse su traje, su gorro rojo y sus botas negras. El tenia los ojos azules, el pelo blanco, del mismo color una larga barba y tenía una barriga rellenita. Cuando termino de  repararse
llamo a Pedro, Laura, Edu, Emily, Marco y Marta y les dijo: 

– Vosotros seréis mis seis elfos ayudantes esta noche. Empezaremos por Hisalandia. Tenemos muchos regalos que repartir y una sola noche para entregarlos. Hay que entregarlos bien, procurando que nadie nos vea ¿entendido?

– Sí, señor, contestaron los elfos todos a la vez. A las ocho en punto ya estaban preparados. Se montaron en el trineo y se pusieron en marcha.

Cuando bajaban para entregar los primeros regalos Rúdolf se tropezó y todos los regalos se cayeron al suelo, y las etiquetes que tenían donde ponía el nombre, la calle, la ciudad y el país se descolocaron. ¡Cómo iban a saber ahora para quién iba a ser cada regalo!

Después de estar un rato esperando, decidió entregarlos en el orden en que venían A la mañana siguiente cuando los niños se despertaron y abrieron los regalos vieron que eso no era lo que querían. Como a Laura de New York y a Raúl de Italia. A Laura le habían traído un robot y a Raúl una muñeca. O como a Rocío de Inglaterra y a Jorge de Rusia. A Rocío le trajeron un coche teledirigido y a Jorge un peluche rosa.

Cuando Papa Noel se enteró de la catástrofe les dijo a sus elfos que proclamaran por todo el mundo, a la gente, que lo que tenían que hacer era volver a escribir cartas y
poner lo que querían, y Papa Noel se lo traería. La gente lo hizo y evidentemente Papa Noel se lo trajo y les trajo específicamente lo que querían, sin cambiar nada por
si acaso. El no quería volver a fallar en los regalos. Eso no le volvería a pasar nunca más.

A la gente le gustaron los regalos.

¡Claro, porque era lo que habían pedido sin cambiar nada!

Papa Noel estaba muy contento, a pesar de que sabía que los regalos habían llegado con dos días de retraso. A la gente no le había importado; es más, algunas personas decían que ese año habían tenido dos Nochebuenas.

Así termina esta historia. Espero que os haya gustado.




Sin embargo no tiene que ser un cuento de Navidad clásico, es más. Se tendrá muy en cuenta precisamente que no lo sea. Se valorará pues su originalidad. Nos gustaría que fuera una colección de Cuentos de Navidad especiales y con ese punto de diferencia que los caracterice o los distinga de otros. Cuentos actuales con chispa y emoción al mismo tiempo.




Excelente material para trabajar con los niñ@s. de preescolar y primaria. Les pedimos compartir en sus redes sociales.

Acceder Colección de 130 Cuentos de Navidad para niños gratis

Descargar: Cartas a los Reyes Magos



 

Compartir
error: Content is protected !!