octubre 21, 2020

COMO DEBE SER LA LECTURA Y LA ESCRITURA EN LA ESCUELA


Enseñar a leer y a escribir no es sólo a enseñar a usar el código de la lengua escrita. Enseñar a leer y a escribir es hacer lectores y usuarios de la escritura, que progresen continuamente en estos aprendizajes. En la escuela deben empezar a alcanzar estos objetivos, consiguiendo transmitir a los alumnos fundamentalmente una determinadas actitudes que lo permitan. Para ello no deberá perderse nunca de vista el carácter funcional, instrumental y epistémico de la lengua escrita, trabajando en situaciones reales de uso del lenguaje; al tiempo que se realizará una didáctica específica de las microhabilidades que permitan el progreso en los usos de la lectura y de la escritura, fundamentalmente lde comprensión lectora y de la producción discursiva o expresiva del texto escrito. 
Hacer una transformación en cuanto al pensamiento que se tiene de la lectura y escritura, buscar las herramientas necesarias para lograr nuestro propósito sin desanimarnos.

¿Cuál es el desafío? 
Es formar estudiantes de la lectura y escritura. Formar lectores que sepan elegir el material necesario para dar solución a sus problemas.Formar alumnos críticos que sean capaces de ir mas allá de lo que el autor les dice en sus textos, adentrarse en ellos y que sean capaces de distinguir la calidad literaria.Este desafío consiste en lograr que los alumnos lean por el placer de leer, de aprender nuevas cosas.Lograr que los alumnos sean productores de lengua escrita, sin imitar o copiar los textos de otras personas.Que los niños sepan manejar eficientemente los diferentes escritos que hay en la sociedad y de esta manera les sea útil para su vida y no  redacten un texto solo por que el profesor se los pide.Lograr que la escritura deje de ser solo un objeto de evaluación, para convertirse en una herramienta útil para la vida diaria.Lograr que el alumno desarrolle la escritura no solo en la escuela sino para toda la vida.
Que el alumno descubra la importancia de la escritura para el desarrollo de su pensamiento.Lo mas importante es que los alumnos lean y escriban por placer, por gusto y que no solo la utilicen por el simple hecho que lo tienen que hacer.
Teniendo el hábito a la lectura y escritura es como se formaran los alumnos escritores, capaces de comunicar sus sentimientos.Asegurarse que todos los alumnos se apropien de la lectura y la escritura como herramientas esenciales para su crecimiento cognoscitivo y para su crecimiento personal.

La lectura es, en la actualidad, una habilidad o competencia muy difícil de promover y potenciar en los niños debido a la avasallante y atractiva cantidad de distractores que los rodean, entre ellos los juegos de computadora y la televisión.
El auge de iletrados y analfabetos funcionales en nuestra sociedad es alarmante.

Es más que evidente que son muchos los individuos que han perdido la capacidad de interpretar un texto y de comprender su sentido.

Esta afirmación puede constatarse en la infinidad de mensajes mal redactados, en los errores ortográficos cometidos, la escasez de los conocimientos de sintaxis y, a veces, la poca preocupación que muestran ciertos medios de omunicación. Es cada vez más frecuente el deterioro del lenguaje en este sentido.

La familia y la escuela son los principales epicentros en la producción masiva de iletrados y a la escuela se le achaca la necesidad de crear a buenos lectores.

Para poder cumplir con ese objetivo en el aula los docentes tenemos que emplear toda nuestra creatividad y estrategias a la hora de planificar.

Pero, ¿qué significa leer? “Leer es comunicarse con otro (el autor) y soñar, imaginar, entretener, aprender, conocer… La sola capacitación para leer (habilidad para decodificar), no crea lectores y como no nacemos lectores, es necesario conocer estrategias para acercar al libro” (Ester Jacob).

Formar lectores es muy distinto de enseñar a leer. Para ayudar al niño a tener ganas de leer y mantener el interés por los libros y la lectura, es imprescindible que padres y maestros estén estimulados. No puede transmitirse algo que no se siente.

La lectura comienza antes del aprendizaje formal. El niño, desde pequeño, lee imágenes, láminas, carteles, propagandas. Además extrae significaciones de ellas y le sirven para hablar e inventar historias. Esta etapa en el desarrollo del niño es fundamental. Todo lo que adquiera a través de los miembros de su familia serán beneficiosos en el momento de aprendizaje de la lectura. La lectura, según Smith F., se inicia con una entrada gráfica, los ojos recogen las marcas impresas y las envían al cerebro para que éste lo procese. Ese procesamiento sólo es posible por los conocimientos y experiencias contenidos en la memoria del lector. Gracias a ello el cerebro puede tomar decisiones respecto de la información visual y construir un significado para el texto en cuestión. El aprovechamiento dependerá de las vivencias y estímulos que posea el niño.

El niño toma contacto con los libros y los cuentos desde pequeño. Está ansioso por aprender a leer para poder decodificar él mismo las historias que sus familiares le han contado o leído. Hasta el ingreso a la escuela, el niño persigue a los integrantes de la familia para que le lean o le cuenten historias. El libro es uno de sus juguetes preferidos. A los seis años ingresa en la escuela donde después de una ardua tarea aprende finalmente a leer. Aquí es donde la familia debe prestar su mayor apoyo. La lectura en esta etapa no resulta placentera para el niño. Es más, le cuesta, se equivoca y no alcanza a comprender lo que lee.

Por eso, insistimos en que la familia debe continuar acompañando al niño con la lectura compartida de los temas que le interesan, con la narración de cuentos y con el fomento de la expresión oral. Este será el mejor incentivo para perfeccionar la lectura.

La escuela es la encargada de enseñar a leer con el objetivo de emplear la lectura para el aprendizaje. Además es el lugar donde se imparten los conocimientos. Por lo tanto, el niño relaciona la lectura escolar con la obligatoriedad. Es muy difícil que la obligatoriedad lleve a la adquisición del

hábito de la lectura. Generalmente la obligatoriedad genera rechazo. En este momento la lectura se ha convertido en un fastidio para el niño y cualquier intento de revertir esta situación resultará vano. El niño no comprende para qué le servirá en el futuro saber leer. Le interesa hoy, leer algo interesante, algo que lo distraiga, que lo haga soñar, imaginar. El lector se forma y para ello es necesario el trabajo en conjunto de la familia con la escuela. La familia irá acompañando los logros e incentivando el placer por la lectura. Una vez adquirido el hábito y la necesidad de contacto con los libros, el niño alternará sus lecturas entre lo obligatorio y lo recreativo. Estaremos así en presencia de potenciales lectores que necesitarán de la lectura diaria para su subsistencia.

“La lectura no da prestigio, no es canjeable…es una manera de vivir, y los que de esa manera vivimos querríamos inculcarla en el niño y contagiarla al prójimo, como buenos viciosos… Por ese hábito perdimos trenes, empleos, novios, concursos, status, ascensos y días de sol” (María Elena Walsh). Desde el Centro Educativo, podemos crear la propia biblioteca de aula con libros traídos por los niños, prestar libros a los niños para que lleven todos los fin de semana a sus casas, plantear un cuestionario general para que respondan en su lectura de fin de semana, determinar un día a la semana en el cual se haga una lectura y evaluación colectiva de la misma (sería adecuado para obtener mejores resultados, que se tenga una cartelera en la cual todas
las semanas se vaya colocando los avances que cada niño logra en este aspecto ). Seleccionar un libro para leer una o dos veces por semana durante todo el año…

COMO DEBE SER LA LECTURA Y LA ESCRITURA EN LA ESCUELA


COMO DEBE SER LA LECTURA Y LA ESCRITURA EN LA ESCUELA

 

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